lunes, 16 de diciembre de 2013

Welcome o bienchegau



El columnismo puede ser un ejercicio de alto riesgo en Laciana. Sobre todo desde aquellas crónicas del zar, entonces ya no rojo porque con cada aparición fue destiñendo un poco más. Entre cuitas, resoplidos y mirarse el ombligo, hubo algún damnificado que intentó resolver la cuestión a lo kung-fu una noche de fiesta. Así pasó aquel columnista cosa de tres o cuatro años, hasta trepar columna arriba y alcanzar la galería de sus antaño glorias y pesares. Cómoda y confortable, aunque la madera chirriara un poco al pisar, nada tenía que ver con las estrecheces de cualquier pilastra, tan condenada siempre a los arreos de la intemperie.

Por eso parece ejercicio inútil encontrar otra en estos pueblos, aunque solo sea buscando su sombra. Desde la demolición que convirtió el Campo de las Escuelas en un erial, ni las de los soportales del colegio, ni las de la tribuna de las ferias ganaderas. Obras que, por cierto, costó mucho esfuerzo sacar adelante a otras corporaciones en tiempos de dificultades, vencidas estas con interés, capacidad y afán de servicio público. Una pena que cueste tanto construir y tan poco destrozar, aunque ya dice aquel columnista, cantándose sus propias alabanzas, que unos pasan por ahí haciendo y otros deshaciendo. En fin. 

Así que buscando casi a la desesperada, por ahí levanta aun la chimenea de la antigua central térmica, que como ya no echa humo –igual que el resto, tan apagado–, podría servir. Aunque para acercarse a ella haga falta casco, porque pese a estar protegida por las normas urbanísticas, se cae a trozos ante la total pasividad de quien debiera hacerla cuidar y cuidarla. Una pena, y no porque al estrenarse en 1931 se colocara en ella la bandera tricolor para que el valle supiera ya real el ensueño de la República, aunque los sueños, sueños son. Más bien porque sería muy útil como mirador para contemplar el desarrollo de ese virtual “estallido social”, o como base de un cartel de luces de neón dando la bienvenida al Parador de Villablino. En inglés y no en patsuezu, que ‘welcome’ queda mejor que ‘bienchegau’, dónde va a parar. O en todo caso bilingüe. Quién sabe si también serviría de faro cuando el Sil sea navegable, tan empantanados como estamos que el puerto seco de Toral de los Vados es papel mojado y los carriles del tren turístico se oxidan. Para amortizar inversiones, habrá que aprovechar las bombillas del aeropuerto de Castellón, o del de León sin ir más lejos. Quién paga tanta iluminación y tanto iluminado… ya es otra historia.

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