lunes, 27 de enero de 2014

Un bólido por cabo de año



Y en estas llegó Óscar López. Lleva tantos días lloviendo en Villablino, que parecía que no iba a verse el sol hasta que despuntara la primavera. La ilusión de la última aparición estelar anunciada se frustró enseguida: nada de astro rey, solo era un meteorito, un bólido de ocasión.

El secretario de organización del PSOE habló de recortes en sanidad, elecciones europeas, las primarias de su partido –sobre las que evitó pronunciarse, no vaya a ser– y, como tocaba, revalidó su compromiso con el carbón y dijo que tomarán medidas “sin descartar ninguna opción porque la política está para hacer leyes”. ¿Qué querría decir con eso? Si es quería decir algo, claro. Las fotos, pese a las caras de funeral, muy bonitas.

De paso y porque también tocaba, este tipo al que una carambola de deshechos electorales ha puesto de número 3 del PSOE, se sacó de la manga que la prevista restauración del cielo abierto de El Feixolín tiene que crear empleo en la zona. Qué gran titular. Y sus anfitriones –un secretario provincial inane, una alcaldesa en apuros y resto de la troupe– a su lado de ‘postureo’.

Es una pena que no entrara al fondo de la cuestión de El Feixolín, perfecto paradigma de todos los incumplimientos legales, administrativos y hasta éticos. Algún día habrá que contar cómo todos se hicieron los suecos durante años hasta que la primera sentencia les dio en los morros, o cómo la alcaldesa firmó de tapadillo algún contrato –¡todavía en 2008!– dando la bendición a cambio de unos sacos de cemento y hormigón. Y etcétera.

Se calculó en su día que en la operación la empresa había ganado al menos 129 millones de euros. La sanción, que en principio fue esa, se quedó en 800.000 euros, porque según una sentencia existe “una enorme dificultad” para saber si se obtuvo algún beneficio, pues de haber sido así “estaría absorbido por el coste de la restauración”. No se ha cobrado un solo euro porque la empresa, hoy en liquidación, tururú. Entonces, ¿se restauró dejando en ello el supuesto beneficio? ¿Nos lo tenemos que creer? Y si fue así, ¿por qué ahora tiene la administración que restaurar?

Sencillamente, porque Europa está harta de que unos y otros hayan intentado con sus ardides dar vía legal a unos “hechos consumados y delictivos” como los califican los tribunales. Incluida una restauración simulada y en diferido. Como si todo pudiera taparse con estériles, o con silencio, en Valladolid mudos y Óscar López también.

Y, a todo esto, ¿pensará volver el 8 de marzo al cabo de año de Carlos López Riesco?

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