lunes, 10 de febrero de 2014

Pa echái de comer aparte



Con la crisis los jubilados han tenido que agudizar el ingenio. No es que salgan a caminar viendo que resulta más económico que matar el tiempo en el bar, es que ya no pueden controlar obras como antaño. Ahora no queda otra que asomarse a los trabajos intermitentes en el Palacio de Congresos, aunque puede hacer las veces un asfaltado Gruyère cualquiera. La integración de Feve está a la par de aburrimiento que el chalet de Zapatero, y al puente de La Lastra mejor no arrimarse. “Si hubieras visto lo que hicieron con los restos romanos esos… una envolvente con una manta y luego a tapar”. “¿Eh, ho? Lo de la envolvente esa ye en Villaquilambre”. 

Tirando de la manta de las envolventes, con el transistor a todo trapo y a paso ligero, se critica al gobierno de turno: que esto ya se veía venir, que si nos pilla hace unos años arde la carretera, que nos estamos aburguesando, que hay que colgar a un par de ministros. “¿Y te acuerdas de Pepiño prometiendo que el AVE llegaba no sé cuándo?”, pregunta uno de los espontáneos ingenieros de acera. “Gallego tenía que ser…” 

Otro se acuerda del último verano en su Gijón del alma y de cuando se acercaba a la Campa Torres a controlar el va y viene de los buques cargados de carbón con el que los mercados especulan gracias a anuencias y silencios. “Y Vitorino de rositas con lo suyo”. “Y decían que si cobraba por almacenar un carbón que no existía, que si vendía el carbón dos veces... La jugadita, 45 millones de euros”. “¡Pasta asgaya!” “Bah, más le trincaron a Bárcenas en Suiza”, dice con desdén, aprovechando para colocarse el auricular con que una emisora le sonoriza la caminata. “¿Y qué quiés, medalles? En el talego, pero fuera muches perres”. “Como este. ¡500.000 toneladas tío! Y decía que las llevaron el agua y el viento”. “¡Coño, así no furrula esti país, con tanto lodazal!” “Oye, que decía también que podía descontrolársele un poco el montón, que mezcla todo lo que compra, lo que vende, lo que lleva y lo que trae”. “¿Y tú estás leyendo estos días lo del juicio de La Camocha? Ye muy interesante”. “Sí, ho, pero no seas malpensao…” “¿Y acuérdaste de lo de Carlenor en La Robla?”

Ya en el chigre, porque el temporal no está para tertulias a la intemperie, la conclusión es que algo no es verdad o deja de serlo porque lo diga un juez o una docena. “Que no home, no, que Vitorino no pudo ser. Si solo tenía una moto, y ahí como mucho cargas un caldero”. “¿Y la infanta qué tenía?” “¡Un marido bobo!” “Pa echái de comer aparte, dígotelo yo”.

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