lunes, 24 de marzo de 2014

Los experimentos solo con gaseosa

Como una imagen vale más que mil palabras, la de Rubalcaba hace unos días en la portada de este periódico resulta elocuente. El líder, perdón, el secretario general del PSOE, hace unos anteojos con sus manos en el estrado de la Casa de León en Madrid. Allí acudió para dar una charla acerca de la relación entre la química y la política.

¿Qué será lo que le cuesta ver a Rubalcaba que necesita montarse unas gafas? ¿O qué será lo que ve tan lejano, tan pequeño, tan desenfocado, que precisa unos prismáticos? ¿León? ¿Ponferrada? ¿Las perspectivas del PSOE? ¿Las europeas? ¿Las primarias? ¿Su discurso? ¿La sociedad? ¿O la química? La hipótesis de un destello se descarta, porque a estas alturas no está ya uno para deslumbrar ni iluminar, y el semáforo del PSOE sigue en parpadeo exiguo, ámbar claro, con el verde esperanza y el rojo obrero fundidos.

Rubalcaba relacionó química y política hablando de que los elementos muy reactivos son como los políticos (y los periodistas) más voceros, los que menos temas tratan. O que como ocurre en el principio de incertidumbre, el foco mediático distorsiona la realidad cual partícula subatómica. Para él, el parlamento no es sino un reflejo de la tabla periódica, con la colocación de los elementos por afinidad y estabilidad. Por eso arriba al fondo se colocan “los elementos más reactivos, especies políticas de vida breve, que aparecen y desaparecen”, y en el centro izquierda “los metales, relucientes, brillantes, duros pero consistentes”. Nada más decir esto último, aclaró que todo era un juego de imaginación y humor.

Ni tanto, será cosa de la altura –recuerden, arriba las “especies políticas de vida breve, que aparecen y desaparecen” – o de la escasa brillantez, pero cuesta encuadrar a Óscar López salvo entre los metales de transición. Ya saben, los más dúctiles, maleables, quebradizos, con buena vaporización y los iones coloreados.

El mismo día de la conferencia del valedor, el valido pasó por Camponaraya. Por cierto, ¿dónde estaba Fernando López Rellán? Como ese estribillo de la minería y los recortes y etcétera ya está muy manido, el titular terminó siendo que ni hablar de lecturas del resultado de las europeas en Ponferrada, sobre una posible vuelta de Samuel Folgueral al partido, lo que sigue en mentideros y subastas.

Que no, dice, que no. Como si la política fuese también una ciencia exacta… y no dependiera, lo de Folgueral y lo suyo, de las europeas y las primarias, o de que Rubalcaba le dijera que los experimentos solo con gaseosa.

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