lunes, 17 de marzo de 2014

Screaming room en fondo de saco



Emilio Gutiérrez aprovechó los chascarrillos a los canapés en el premio al mejor coche del año para arrimarse al ministro José Manuel Soria. Le invitó a venir para ver qué pasa con el Parador de San Marcos y las obras del Palacio de Congresos. Se ve que lo de las cartas no funciona, solo hay que ver la sede del INSS. El ministro tiene la agenda repleta, no le pillamos de paso a Canarias, está muy ocupado con el nuevo sistema eléctrico y, además, todo es cosa de la herencia recibida. En cuanto al Palacio de Congresos, terminará reutilizado como estación del AVE, así dejamos el fondo de saco y pasamos al saco sin fondo... y hace falta soterrar un poco menos, y aprovechando la cúpula de cristal para hacer los andenes nos ahorramos un pico en luz, y así a lo mejor llegamos a verlo lleno –de viajeros, no de congresistas– alguna vez.

Pero para qué va a venir Soria, si ya ha enviado a su hombre de confianza a cumplir el mandato del Consejo de Ministros para la Ciudad de la Energía. Parece que uno de los principales problemas para liquidar, que de eso se trata, es que del museo no se quiere hacer cargo nadie. El Ministerio de Cultura dice que no, el de Economía se resiste y al final lo mismo le toca al de Hacienda, pero para sacarlo a subasta. ¿Lo querrá el banco malo, como la Torre de la Rosaleda?

Como Antibióticos, en coma profundo. El Banco Ceiss se salva, tras darse esta semana un paso más –lo de definitivo es a estas alturas una provocación– para su absorción por Unicaja. Ya dice Tomás Villanueva que confía en que ahora “se solventen las dificultades de los hogares y las empresas” con la garantía de la “fuerte vinculación” con el territorio. Debía tener el día irónico, por eso también habló de “un pequeño ajuste de balance” y una “reducción mínima de plantilla y sucursales”.

Casi como el alcalde Emilio Gutiérrez, que a la segunda vuelta de los canapés y como el tema iba de coches, pidió a los directivos de Seat que emitan una serie especial del nuevo Seat León con la marca ‘Cuna del parlamentarismo’ y que, de paso, regalen uno con dibujitos para el ayuntamiento.

Y la semana termina con la inauguración en el Musac de una ‘Screaming room’ en la que entras, gritas lo que quieras y cuando sales te imprimen en 3D tu grito convertido en taza de té. No hay manual de instrucciones, pero cuanto más alto sea el grito más pequeño sale el pocillo. Al final va a ser que en este León de todo en liquidación en el fondo de saco, mucho ruido y pocas nueces… o mucho grito y poco té.

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