lunes, 5 de mayo de 2014

El Bosquiterio de Orallo



Hace veinticinco años, el grupo minero de Peñas, en Orallo, fue el primero en cerrarse con los nuevos aires de reconversión que llegaban de Europa. Este final que hoy es aquel se veía tan lejos que no se veía, y dormitando quedaron –y siguen– bocaminas, ramales, cargues y vagonetas. En mimetismo con el paisaje, esperan una tal vez segunda oportunidad para un posible aprovechamiento turístico y no el desenlace del abandono y la chatarra.

Ahora, emulando a los regeneracionistas de hace un siglo, en Orallo se proponen recuperar la escombrera que cubrió los prados con los estériles que salían de una galería en la que se dejaron las fuerzas y la vida no pocos hombres durante décadas. El proyecto ‘Bosquiterio’, como se ha bautizado fusionando “bosque” y “cementerio” y su contrapunto de recuperación de zona degradada y símbolo de participación y memoria colectiva, será una realidad los próximos 9 y 10 de mayo. Con la colaboración de vecinos, amigos y entidades a quienes pueden sumarse cuantos quieran, una ‘facendera’ con voluntad de bien común reunirá a los escolares y vecinos que compartirán plantación de árboles –cada uno llevará asociado el nombre de quien lo plante– y enseñanzas sobre huertos tradicionales, ganadería, caza o turismo rural.

Esta romántica iniciativa de la Junta Vecinal de Orallo es digna heredera de la Institución Libre de Enseñanza, con tantas raíces en el Valle de Laciana, al vincular la enseñanza con lo práctico, el aprendizaje con la naturaleza y poner en valor la actividad corporal de los niños al aire libre. Y continúa la senda iniciada hace dos años con la celebración de la primera Fiesta del Árbol, que tras muchos años sin hacerse sirvió para acercar a un pequeño grupo de niños a su entorno más cercano, a la vez que mostrarles la importancia de su participación en el cuidado del medio ambiente.

No sabe uno si es casualidad o no, pero Orallo fue el pueblo más arrasado durante las dos últimas décadas con dos explotaciones a cielo abierto, hoy abandonadas a su suerte y declaradas ilegales por los tribunales españoles y europeos. Esas administraciones que las toleraron y escurrieron el bulto cuando llegó el momento de la restauración, dan ahora vueltas intentando otra vez evadir responsabilidades y obligaciones. La lección que el pueblo les dará, y que se dará a sí mismo, es que existe otra realidad aparte de lo preestablecido, la burocracia y los compromisos inconfesables. Una realidad, un símbolo, que el ‘Bosquiterio’ pretende y conseguirá.

0 comentarios:

Publicar un comentario

 
;