lunes, 16 de junio de 2014

Error administrativo



“Error administrativo” es todo lo que se le ocurre decir a una empresa que despidió a un trabajador que estaba en coma en un hospital, pocos días antes de que muriera, tras un accidente laboral en la mina en que trabajaba. La empresa es de Manuel Lamelas Viloria, presidente de la Cámara de Comercio de León.

“Error administrativo” cada una de las muchas veces que un político utiliza las arcas públicas para perseguir a un funcionario o a un ciudadano, para despilfarrar en delirios de cemento o dietas en autohomenaje, para firmar sobrecostes escandalosos o sacarse de la chistera contratos que enriquecen a empresarios afines con los que se toma y se trae. Mentando la bicha será un “error administrativo” la sentencia (una más) que obliga a la Diputación de León a reevaluar los méritos de la oposición de un técnico de deportes que fue para el hijo de un antiguo dirigente del PP. Será otro “error administrativo” que el nuevo puente de Feve se haga sin calcular si los trenes van a caber por debajo de él o no, o si el agua va a inundar los túneles del AVE a Asturias. O lo será el cierre de camas en el Hospital del Bierzo; según el portavoz de la Junta no es nada que no hagan otras autonomías, aunque en alguna gobernada por el PSOE le ponen “un nombre más bonito”.

Al final es eso, ponerle un nombre más bonito. Los salarios no bajan, moderan su crecimiento. El rescate no ha sido tal, sino una línea de crédito con asistencia financiera. El despido no se ha abaratado, se ha flexibilizado el mercado laboral. No se han subido impuestos, se ha hecho un gravamen adicional. No ha habido recortes, sino reformas estructurales necesarias. Los desahucios en realidad han sido procedimientos de ejecución hipotecaria. Y de fuga de cerebros nada, pura movilidad exterior. Si la jerarquía bancaria pontifica que la recuperación de la crisis se inicia, aunque no notemos nada tenemos que creérnoslo porque es la macroeconomía. El dinero corre en el parqué bursátil, en la calle solo los rodeos, las medias verdades, las mentiras.

“Error administrativo”. Uno tras otro, como los eufemismos. Lo de Lamelas Viloria no es una excepción. Este empresario modelo –cabe suponer que por tal le toman sus colegas y por eso los preside– comparte plantel con ese otro, presidente del Círculo Empresarial Leonés, que dice que lo de despedir no es para tanto y que el trabajador es quien tiene que pagar los 45 días a la empresa que lo despide y no al revés.

“Error administrativo”. Pónganle el adjetivo que quieran.

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