lunes, 18 de agosto de 2014

Guzmán Álvarez, diez años



Sus palabras deliciosas y sentidas que son estas y los montes sembrados de escobas y entre ellas asoman las crestas afiladas en las que se posa el tordo y los peñascos recalentados por el sol sudan una fuente de escaso manar y el río que nace en fuentes que burbujean al salir corren hileras de agua cristalina entre cuyos encajes las ranas en cuclillas toman el sol con ojos soñolientos y entre las orillas bordadas con sauces baja lento y sumiso hasta el pozo que es fría delicia de bañistas estivales y en la primavera el verde intenso de la hierba se mezcla con el policromado de infinitas corolas y en la iglesia el nido de las cigüeñas de palos retorcidos entretejidos a la punta misma de la espadaña en el lugar de la veleta y luego el sol inmenso hasta que hierbas y flores caen a golpe de guadaña y así se llena la vega de verdes pentagramas donde ponen sus notas los grillos y los jilgueros y es una geometría que traza la guadaña como un oleaje de hierbas que el sol reseca hasta hacerlas crujir y cantan las chicharras bajo el cielo azul cruzado por golondrinas y silenciosas truchas saltan en las tabladas de agua tersa cuando el sol la tiñe de rojo o rosa y los belfos humeantes se mueven al compás que marca la lengua rosada al recoger el suave trébol y la fina pimpinela y las ovejas pegan su cabeza al suelo con su manifiesto gesto de comunidad al hacerse mutua sombra para que a ninguna se le quede la cabeza al sol y el ladrido de los mastines cuando algún viandante se acerca y el cansado piar de las gallinas que pican en el corral y en otoño la vacada busca el pasto retoñado por las lluvias de fines del verano y por entre sus patas juegan las ovejas a pacer y en invierno en esas noches despejadas en que las estrellas manan frío la vega teje una capa blanca muy fina y se cobija debajo de ella y por la mañana el sol siempre sediento la liquida y se la bebe y las nubes espesas van deshaciéndose dejándose caer en copos grandes y perezosos que se acuestan suavemente sobre la hierba y al amanecer solo se ve la cinta sinuosa azul del río y por las noches las estrellas en el cielo esmaltado y las chimeneas empenachadas de gris y el sabor es de tempranas ciruelas y manzanas que se conservan en la oscuridad todo el invierno y peras sucosas de otoño o duras para hacer compota y un día el sueño de los jóvenes se vistió de luto y hace diez años que murió Guzmán Álvarez (1910-2004) y releer sus ‘Estampas de Babia’ que son lirismo puro es volver a soñar y tenerle aquí, maestro.

0 comentarios:

Publicar un comentario

 
;