lunes, 16 de febrero de 2015

El can-oso de Prioro



Tal vez no la hayan visto, pero la imagen de satélite de la Península Ibérica en pleno temporal que ha circulado estos días por las redes sociales tiene su aquel. Las cordilleras y sierras que nos enseñaban en los mapas en aquellos días azules de pupitre y cuaderno aparecen completamente blancas, como rasgaduras de un papel hecho jirones. No se trata de una metáfora acerca de la evolución del país, aunque podría serlo, pero a riesgo de ser tachado de antiespañol por cualquier venido a menos (tipo José Bono) o de izquierdista extremo, uno se cura en salud, que para descosidos de mapa ya están otros que se llevan sus costuras a Liechtenstein o Andorra. Por este lado se estila más el divorcio autonómico –más tirando a ralentí que a exprés–, que a punto está alguno, ya verán, de convertirse al leonesismo de boquilla a lo bisiesto; ya saben, cada cuatro años.

Así que, desde el espacio, el temporal carga más en algunos puntos que en otros. En Cataluña que si Pujol y otros parentescos, en Asturias entre Villa, la jubilación electoral de Cascos y el escándalo del sobrecoste de El Musel, y en Andalucía entre elecciones anticipadas y detenciones en diferido. El temporal de Madrid lanza en tranvía a Tomás Gómez, aunque el ‘pim-pam’ de Carmona no se entendiera hasta el día siguiente como un jaque mate que, además de llevarse por delante al rey abdicado sin corona de Parla, tiene toda la pinta de cargarse también al propio Carmona, príncipe de la capital y valido de las tertulias.

Cuando uno mira estos días alrededor, se pregunta si todo ha caído del cielo. Y no solo por la nieve. A Monedero le cayeron 425.150 euros en Venezuela, cuya mitad se le olvidó que tenía que pagar al fisco, y las portadas y tertulias se inundan con el asunto, que es feo. Sobre todo porque para juntar tal saldo en cuenta necesita hasta el rey casi dos años con sus 234.204 de retribución, al -20% que ha tenido a bien recortarse. (A propósito: el salario mínimo interprofesional en 2015 son 648,60 euros. Gracias y de nada).

Las cordilleras nevadas, las mesetas salpicadas como si la nieve fuera azúcar glass en un bizcocho regado por mares picados y sobrevolado por nubes que vienen y van. Ni rastro de la lista Falciani, las supuestas filtraciones de Montoro, la pasta de Monedero, la minería, Antibióticos, Everest. Por no ver, no se ve ni la cabeza del can-oso de Prioro, vendido por oso hasta que resultó ser can. Como gato por liebre. Es el destino leonés, ¿o ya nadie se acuerda del topo de la catedral?

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